Díez años antes del triunfo de la revolución cubana un hecho deleznable aconteció en La H
abana. Varios marines norteamericanos en estado de embriaguez recorrían la ciudad. Uno de ellos se trepó en la estatua de Martí situada en el Parque Central y una vez que alcanzó la cabeza del prócer cubano, orinó encima del monumento. El hecho se convirtió en ícono de los ultrajes que no deberían permitirse en una nación plena y libre.
En el año 1959 la revolución cubana se imponía con una carga excesiva de romanticismo y con promesas de reivindicación nacional. Cincuenta años después es evidente que aquellos discursos, llenos de adornos nacionalistas, sólo eran un mecanismo de manipulación del dictador Fidel Castro. En la actualidad Cuba, como nunca antes, es ultrajada e irrespetada por los extranjeros. La degradación ha llegado a tal punto que es frecuente escuchar que si bien antes de 1959 Cuba era conocida como el prostíbulo de Estados Unidos, ahora lo es del mundo.
El 30 de noviembre pasado, unos populares artistas cubanos se vieron involucrados en un accidente automovilístico con unos diplomáticos sudafricanos. Los extranjeros conducían borrachos y durante el altercado intentaron atropellar a uno de los artistas. La policía nacional obvió el hecho como un intento de asesinato y las cosas quedaron como si no hubiese pasado nada. Fidel Castro además de arrebatarnos los mas elementales derechos, de haber llevado a Cuba a la bancarrota económica y moral, de dividirnos lacerantemente, también nos ha dejado a merced de nuevos ultrajes sin la menor capacidad de respuesta. Si antes orinaban sobre las estatuas de nuestros héroes, ahora defecan sobre la dignidad de un pueblo que no puede seguir padeciendo. El gobierno de los Castro ha subido a la sociedad cubana en el lomo de un cangrejo, cada paso es un retroceso inevitable que nos aleja de las añejas promesas. Esas que fallidamente intentan justificar medio siglo de desventuras.
Para obtener detalles de lo ocurrido remitirse al siguiente sitio:
http://orlandoluispardolazo.blogspot.com/2009/12/generacion-yara.html
abana. Varios marines norteamericanos en estado de embriaguez recorrían la ciudad. Uno de ellos se trepó en la estatua de Martí situada en el Parque Central y una vez que alcanzó la cabeza del prócer cubano, orinó encima del monumento. El hecho se convirtió en ícono de los ultrajes que no deberían permitirse en una nación plena y libre.En el año 1959 la revolución cubana se imponía con una carga excesiva de romanticismo y con promesas de reivindicación nacional. Cincuenta años después es evidente que aquellos discursos, llenos de adornos nacionalistas, sólo eran un mecanismo de manipulación del dictador Fidel Castro. En la actualidad Cuba, como nunca antes, es ultrajada e irrespetada por los extranjeros. La degradación ha llegado a tal punto que es frecuente escuchar que si bien antes de 1959 Cuba era conocida como el prostíbulo de Estados Unidos, ahora lo es del mundo.
El 30 de noviembre pasado, unos populares artistas cubanos se vieron involucrados en un accidente automovilístico con unos diplomáticos sudafricanos. Los extranjeros conducían borrachos y durante el altercado intentaron atropellar a uno de los artistas. La policía nacional obvió el hecho como un intento de asesinato y las cosas quedaron como si no hubiese pasado nada. Fidel Castro además de arrebatarnos los mas elementales derechos, de haber llevado a Cuba a la bancarrota económica y moral, de dividirnos lacerantemente, también nos ha dejado a merced de nuevos ultrajes sin la menor capacidad de respuesta. Si antes orinaban sobre las estatuas de nuestros héroes, ahora defecan sobre la dignidad de un pueblo que no puede seguir padeciendo. El gobierno de los Castro ha subido a la sociedad cubana en el lomo de un cangrejo, cada paso es un retroceso inevitable que nos aleja de las añejas promesas. Esas que fallidamente intentan justificar medio siglo de desventuras.
Para obtener detalles de lo ocurrido remitirse al siguiente sitio:
http://orlandoluispardolazo.blogspot.com/2009/12/generacion-yara.html

