Disfruten de este tesoro personal.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Males antiguos.
Disfruten de este tesoro personal.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Las cosas que NO dejé en La Habana
Por la Sra. Kovacs
Mis estudiantes de Sociología en Chile son testigos de la deuda intelectual que tengo con mis antiguos profesores de Filosofía de la Universidad de La Habana. Siempre les comento que en aquellos difíciles años de la Cuba de principios de los noventas y en el contexto de la reapertura de la carrera de Sociología, ellos fueron capaces de provocar nuestra curiosidad intelectual. Evitaban con ello la complacencia o el desánimo con la ciencia social politizada que pretendían imponernos. Así generaron en aquel inquieto grupo de estudiantes las preguntas sin las que, como aprendería de Bourdieu más tarde, la Sociología deja de ser una ciencia que incomoda para convertirse en mera ingeniería social. Emilio Ichikawa fue uno de ellos. Con su particular estilo, irreverente e inquisidor, en ocasiones caótico, nos acompañó durante toda nuestra formación. A veces como amigo, las muchas como profesor. Me atrevo a compartir su intervención en calidad de jurado de nuestra tesis de licenciatura. Pese a la distancia y los quince años que nos separan de aquella ocasión, me alegro que esta grabación no haya sido –junto con las enseñanzas- una de las cosas que dejé en La Habana.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Nido de ratas.
En Cuba muchos artistas han sido igual de traidores. Puede ser que no hayan denunciado a alguien en específico pero ocultar, amparar o defender una dictadura es una traición a gran escala. No basta con cometer tal insulto ético, sino que ahora van a mostrar su “arte” al lugar donde vive el exilio cubano más radical y quizá también el más maltratado. Sus espectáculos siguen siendo otra manera de ocultar la miseria y el sufrimiento del pueblo isleño. No importa si firmaron una carta que justifica un fusilamiento, si adoran a Fidel Castro, o si mueven los culos desenfrenadamente para mejorarse la vida, mostrando una Cuba que solo existe en sus cerebros llenos de cadenas de oro y ropa Dolce & Gabbana. Todos cargan con la misma cuota de culpabilidad.
Paradojalmente todos los que ahora gozan de los beneficios de actuar en Miami, han sido defensores del horror que comandan los Castro. Hablan de puentes, de ausencia de criterios políticos cuando en muchas ocasiones apoyaron al creador del abismo y de la politización total. Desde la liviandad oportunista, aprovechan cualquier resquicio para sacar dividendos personales aunque éstos sean paupérrimos y sesgados por el amo dictatorial.
Kazan pudo sortear su abyecta actitud por el gran talento que poseía. Muchos de los malos cubanos que siguen su ejemplo no tienen tal arma. Estos traidores tropicales podrían ser una inspiración póstuma para el director en su película Nido de ratas.
lunes, 21 de diciembre de 2009
La revolución de Fidel Castro
lunes, 14 de diciembre de 2009
Ser derecho.
La derecha chilena carga con lastres muy pesados. Por un lado, estuvo estrechamente vinculada con la dictadura de Pinochet y por ende tiene una cuota de responsabilidad en todos los horrores que se cometieron. También se le acusa de ser extremadamente conservadora, con relaciones muy cercanas con la Iglesia Católica y ceñida a comportamientos valóricos ya arcaicos. Por último, el modelo económico que se instauró en Chile durante los años de dictadura -que generó las grandes desigualdades sociales que sufre el país- encontró en los militantes de este colectivo sus más acérrimos defensores.
Teniendo en cuenta el entorno descrito, cuáles serían los
principales retos de un futuro gobierno encabezado por Piñera. El candidato presidencial debería, en primer lugar, romper con esa imagen demoníaca que carga la derecha chilena. Este hombre que para el plebiscito simpatizó con la opción de no continuar bajo el mando del dictador, fue capaz de crear un distanciamiento sano con la derecha mas radical. Es su responsabilidad propiciar un acercamiento, demostrar que la derecha chilena puede ser democrática, integradora y progresista. Otra labor ineludible sería considerar a la Iglesia sólo en el papel social que le corresponde y no convertirla en el comisario de una moralidad que ya no representa a gran parte de la sociedad chilena.En Chile para calificar a una persona que es de fiar se le dice: este tipo es derecho. Sebastián Piñera es un empresario exitoso que amasa una gran fortuna. Es de esperar que no gobierne al país como a una empresa en la que esencialmente todo se evalúa en oportunidades, costos y beneficios. Los ciudadanos no pueden ser despedidos de la sociedad porque los números andan mal, por variaciones del mercado o por el maldito infortunio personal. Para gobernar, Piñera tendrá que ser derecho y entender que cada uno de los habitantes de un país tienen que ser empleados vitalicios de una vida digna y eso se logra con políticas solidarias e inclusivas. Si alcanza al menos cifras decentes en esos aspectos, es seguro que las acciones de la derecha chilena tenderán al alza.
domingo, 13 de diciembre de 2009
Volver a escena.
nte de ver repetidas veces la supuesta última actuación de Alicia Alonso. Efectivamente, la bailarina se oponía a dar por terminada su carrera. En las postrimerías de su trayectoria artística verla bailar era patético. Parecía una pava de muslos ya vencidos, daba tumbos buscando de manera infructuosa la clase y virtuosidad de otrora.Ahora Fidel Castro pretende imitar el ejemplo de la añosa bailarina. Se opone testarudamente a desaparecer de escena. El público que en otras épocas lo adoró y que irracionalmente le perdona todos los excesos, en la actualidad quiere remitirlo definitivamente al mundo de los recuerdos. En una actitud protectora, inconscientemente buscan que el anciano dictador no siga acumulando lodo sobre su existencia. Como la bailarina, Castro insiste en no dejar las tablas desde las que, con sus manipuladoras actuaciones, sometió y laceró al pueblo cubano. Cada nueva aparición es una representación tragicómica que lo sitúa ya no solo como el tirano de siempre sino como un anciano senil que claramente balbucea incoherencias. Fotos y videos lo muestran con sonrisas forzadas que buscan suavizar la imagen prepotente que siempre lo acompañó, pretendiendo disimular la hosquedad de su expresión.
Por estos días y teniendo como maestro de ceremonias al demente presidente de Venezuela, se pretende que Castro haga una nueva aparición. Pobre favor le podría hacer el anciano a la nueva izquierda que gobierna mayoritariamente en América Latina. Lo único que conseguiría aportar serían maquiavélicos métodos para ejercer el poder de forma vitalicia y maligna. Pero ya no puede, su desvencijado cerebro chapotea en los delirios de grandeza y magnificadas viejas proezas. Trastabilla con frases sin sentido, imposibilitado de ejecutar las piruetas mediáticas de antaño. Sólo queda esperar que como Alicia Alonso, Castro definitivamente se aleje de los escenarios, para que tranquilamente sumido en su demencia reciba el escarnio de la historia.